miércoles, 5 de enero de 2011

Valle-Inclán


Pasan 75 años del definitivo 'regreso' de Valle-Inclán a su tierra. Igual que entonces, bajo una tromba de agua y en un día gris de cielos encapotados y ambiente desapacible, los fieles a Valle se han dado cita en el Cementerio civil de Boisaca, donde fue enterrado el literato en lo que muchos consideran su último esperpento -con todo detalle lo recoge la obra que así titulan Carlos G. Reigosa y José Monleón: la comitiva fúnebre vio pasmada cómo un joven anarquista se abalanzaba sobre el féretro del escritor en el que reposaba un crucifijo. Como muestra de respeto al anticlericalismo de Valle -siempre dejaba para "mañana" los servicios religiosos que reiteradamente le ofrecían en sus últimos días-, el tipo consiguió arrancarlo tras precipitarse al hoyo y no sin causar cierto estropicio. Cuando consiguió salir de la tumba embarrado cruz en mano, el atúd roto dejó el cuerpo del poeta a la vista de todos.
ESCENA DUODÉCIMA de Luces de bohemia
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.
DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo.
 Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato.
MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO: ¿Y dónde está el espejo?
MAX: En el fondo del vaso.
DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!
MAX: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.

DON LATINO: Nos mudaremos al callejón del Gato.
MAX: Vamos a ver qué palacio está desalquilado. Arrímame a la pared. ¡Sacúdeme!
DON LATINO: No tuerzas la boca.
MAX: Es nervioso. ¡Ni me entero!
DON LATINO: ¡Te traes una guasa!
MAX: Préstame tu carrik.
DON LATINO: ¡Mira cómo me he quedado de un aire!
MAX: No me siento las manos y me duelen las uñas. ¡Estoy muy malo!
DON LATINO: Quieres conmoverme, para luego tomarme la coleta. 

MAX: Idiota, llévame a la puerta de mi casa y déjame morir en paz.

Ramón José Simón Valle Peña, conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro (Villanueva de Arosa, 28 de octubre de 1866 – Santiago de Compostela, 5 de enero de 1936), fue "un escritor universal y profundamente gallego"; un dramaturgo, poeta y novelista español, que formó parte de la corriente literaria denominada Modernismo en España y se encuentra próximo, en sus últimas obras, a la denominada Generación del 98.  
Valle-Inclán representa, frente a la línea de la Generación del 98 propiamente dicha -Unamuno, Azorín, Antonio Machado...- una tendencia más esteticista y complacida en efectos de lenguaje y forma -es decir, lo que se ha llamado en literatura «modernismo»-. 
Luces de Bohemia es su obra teatral más célebre, publicada en 1920 y revisada y reeditada en 1924. No se estrenaría en España hasta 1970. Con ella Valle-Inclán inaugura un nuevo género teatral, el llamado del «esperpento». El propio protagonista de la obra lo define como una forma de mirar el mundo.
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