viernes, 21 de octubre de 2016

Adiós a Darío Fo

 
Fo, que siempre había apostado por la sátira en su obra, afirma que ésta era “el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos.” 

 

Muerte accidental de un anarquista (fragmento)

Sospechoso: En efecto, si fuera un impostor cuerdo... pero estoy loco, loco patentado. Observe mi historial clínico: internado dieciséis veces, y siempre por lo mismo. Tengo la manía de los personajes, se llama "histriomanía", viene de histrión, que significa actor. Tengo el hobby de interpretar papeles siempre distintos. Pero como lo mío es el teatroverité, necesito que mi compañía la componga gente de verdad... que no sepa actuar. Además, carezco de medios, y no podría pagarles. He pedido subvenciones al Ministerio de Cultura, pero al no tener enchufes políticos...
Bertozzo: ...te subvencionan tus actores. Que los explotas, vamos.
Sospechoso: Yo jamás he estafado a nadie.
Bertozzo: Si te parece poca estafa cobrar cien mil liras por consulta...
Agente (Que está detrás del sospechoso): ¡Qué timo!
Sospechoso: Son los honorarios habituales de un psiquiatra que se respete, y ha pasado dieciséis años estudiando esa disciplina.
Bertozzo: Oye, pero tú, ¿cuándo has estudiado?
Sospechoso: Me he pasado veinte años estudiando, en dieciséis manicomios diferentes, a miles de locos como yo... día a día, y también de noche... porque yo, a diferencia de los psiquiatras corrientes, dormía con ellos... a veces con otros dos, porque siempre faltan camas. De todos modos, infórmese, y comprobará que mi diagnóstico de ese pobre esquizofrénico por el que me han denunciado era perfecto.
Bertozzo: ¿También las 100.000 liras eran perfectas?
Sospechoso: Pero comisario... me he visto obligado, por su bien.
Bertozzo: ¿Por su bien? ¿Es parte de la terapia?
Sospechoso: Por supuesto. Si no le llego a timar las 100.000, ¿cree que ese pobre desgraciado, y sobre todo sus familiares, se habrían quedado tranquilos? Si les hubiese pedido 20.000, habrían pensado: "No debe valer mucho, a lo mejor ni siquiera es profesor, será un novato recién licenciado". En cambio, así, se quedaron sin habla al oir la cifra, y pensaron: "¿Quién será? ¿Dios en persona?", y se fueron más contentos que unas pascuas. Hasta me besaron la mano... "Gracias, profesor", llorando de emoción.
Bertozzo: Caray, qué cuento tienes.

Compartir:

0 comentarios:

Cita

Visita nuestro centro

Días Internacionales

Días Internacionales
Naciones Unidas

Escríbenos a

Escríbenos a
biblioalbares@gmail.com

Un mes, un año